Un espejo puede ser un trozo de cristal pulido, algo que creamos, los ojos de una persona que nos quiere, un libro, una película, una obra de teatro.
Cuenta mi abuela que para ella la vejez siempre estuvo lejos. Cuenta que cuando era niña, sus hermanas mayores le parecían viejas. Que ella fue haciéndose mayor, sintiéndose siempre niña a pesar de la guerra, del duro trabajo del campo que te llena las manos de grietas y la cara de arrugas. Cuenta que un día, pasados los setenta años, se puso a escribir sobre sus recuerdos. Que fue entonces cuando se miró al espejo, y por primera vez, se sintió vieja.

Nosotros les acompañamos en un viaje a su juventud. Asistimos a los números clásicos del circo: nos reímos, soñamos, aplaudimos, gritamos. Los actores (magníficos) hacen desfilar ante nuestros ojos a todos los personajes del imaginario circense: payasos, equilibristas, domadores, faquires… combinando títeres, sombras chinescas, juguetes de madera…
Una historia sobre la identidad, la vejez, los recuerdos, la fragilidad, la amistad. Un espejo en el que mirarnos y re-conocernos.
Cirque Dejá Vu
Compañía teatral La Baldufa
Dirección: Ramon Molins i Luis Zornoza Boy
Actores: Anselmo (Carles Benseny o Carles Pijuan) y Fausto (Enric Blasi o Emiliano Pardo)
Recomendada a partir de 4 años